El ambiente preelectoral en el país se torna cada vez más violento, pese a los pedidos de diferentes sectores de bajar los ánimos y llevar tranquila la fiesta electoral. Pero aparentemente nadie escucha las recomendaciones y, al contrario, se están intensificando los ataques a candidatos y candidatas, y, lo más preocupante aún, a las autoridades electorales.

Puntualmente, los familiares del presidente del Tribunal Electoral Departamental (TED) de Santa Cruz, Saúl Paniagua, fueron increpados en la puerta de su domicilio particular por un grupo de manifestantes que, de momento, se desconoce a quiénes responden. En las imágenes difundidas en redes sociales se puede observar cómo una mujer con un altavoz grita a la familia de Paniagua, entre ellos una menor de edad, incoherencias y acusaciones infundadas.

Días antes, la candidata a primera senadora de Comunicada Ciudadana por Cochabamba, Andrea Barrientos, fue atacada con petardos por seguidores del Movimiento Al Socialismo (MAS) en la apertura de una casa de campaña en Pojo.

Estos hechos de violencia documentados deben ser denunciados ante las instancias competentes como el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) para que sean investigados y sancionados conforme manda la ley. No se puede admitir este nivel de intolerancia política que raya en lo delincuencial. El 18 de octubre, día de la votación, debe ser una fiesta electoral en la que los bolivianos elijamos a nuestros gobernantes libremente y sin ningún tipo de presión. Pero por ninguna razón las elecciones generales pueden ser motivo de discordia y enfrentamientos.

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