Familias recordaron a sus muertos de la masacre de 2019. Foto: Diego Valero

Karem Mendoza Gutiérrez

Milton David Zenteno Gironda falleció el 22 de noviembre de 2019 por un impacto de bala en la cabeza que recibió tres días antes mientras regresaba a su hogar, en la zona de Senkata.

“No sabemos todo lo que sucedió, nos dijeron que ha recibido un impacto de bala y los vecinos lo auxiliaron porque los policías quisieron llevárselo”, relata su hermana menor Remedios, de 23 años.

A un año de su muerte, ella lo recuerda con cariño y, conteniendo las lágrimas, cuenta que gracias a los vecinos —quienes buscaron un auto particular— su hermano pudo llegar al hospital Corazón de Jesús: “Me dijeron que trataron de disparar el auto para que no llevaran el cuerpo de mi hermano al centro médico”.

Milton era estudiante de tercer año de la carrera de Derecho de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Solo se dedicaba al estudio porque su único objetivo era darle mejores condiciones de vida a su familia.

Mural en memoria de los fallecidos en la masacre de Senkata. Foto: Diego Valero.

El 19 de noviembre, él retornó a su casa en El Alto luego de participar en una marcha de pacificación en la UMSA porque no estaba de acuerdo con los actos violentos en Senkata, cuenta su hermana, de acuerdo con los mensajes en el celular de Milton, que logró revisar.

Ella no sabe con certeza lo que sucedió en el trayecto. Ese día recibió la llamada de los médicos, quienes le informaron que su hermano estaba en estado crítico de salud. Milton quedó en estado vegetal por el disparo. Luchó por su vida tres días, pero no resistió.

“Estoy agradecida con los vecinos porque cuando él estaba en el hospital se acordaron de nosotros y ninguna autoridad del Estado nos ayudó en esos momentos”, lamenta.

Los familiares cargaron los ataúdes de las víctimas. Foto: RR.SS.

El 11 de noviembre, al día siguiente de la dimisión del expresidente Evo Morales, seis personas fallecieron en la masacre de Senkata, con similares cuadros clínicos e impactos de bala.

Remedios pide la colaboración a los vecinos de la zona de Senkata y de El Alto para que puedan aportar con pruebas, las cuales servirán para esclarecer las muertes de las víctimas de las masacres y, sobre todo, enjuiciar a los responsables, que ordenaron el uso de armas.

A un año de las 10 lamentables pérdidas en Senkata, los familiares de las víctimas los honraron con una conmovedora misa, un mural con las fotografías y sus epitafios alumbrados por velas blancas.

“¡Justicia!”, era el grito que resonó en el acto de desagravio contra las exautoridades, que no agilizaron las investigaciones de violaciones a los derechos humanos de 2019. Tras acudir a instancias internacionales, esperan la llegada de expertos que investigarán los hechos violentos.

Los vecinos acompañaron a los afectados y pidieron justicia. Foto: Diego Valero
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