La presidente Jeanine Áñez, con el deber cumplido de haber celebrado las elecciones generales, quedará en la historia como la segunda mujer en gobernar el país y reencaminarlo, en esta oportunidad, tras unas fallidas elecciones en 2019. Llegó al cargo en un momento dramático tras la renuncia del expresidente Evo Morales, cuando había un vacío de poder, y asumió la responsabilidad con valentía.

Sobre la jornada electoral, un aspecto digno de destacar fue la tranquilidad con la que se desarrolló, lo que muestra al mundo el compromiso democrático de la ciudadanía. El comportamiento del electorado fue aplaudido por organizaciones internacionales como la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore) .

Con la finalidad de realizar una transición ordenada, Áñez ya convocó con anterioridad a un gabinete de ministros en la que instruyó poner en orden las oficinas, preparar informes de la gestión, entre otras tareas administrativas, para que una vez se realice el cambio de mando, y las nuevas autoridades asuman los cargos en los diferentes ministerios y reparticiones del Estado.

Lo principal aquí es continuar con la gestión de gobierno y trabajar por la población, que requiere con urgencia fuentes laborales, mejor atención en salud y vivir en paz. Cabe destacar que el pasado 18 de marzo el boliviano demostró que es pacífico, que aspira a una mejor calidad de vida y resuelve sus diferencias con madurez y serenidad.

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