Libro Jazz

 

Beatriz Rossells

Historiadora y docente

La carrera de historia de la UMSA publicó un estudio que se acerca a la bohemia artística e intelectual y el cosmopolitismo en la paz en el período 1925-1950.

Excelente la decisión de Giovanni Bello de internarse con su investigación en campos poco frecuentados por los trabajos historiográficos de la carrera de Historia. Esto trae un aire de frescura, novedad e interdisciplinariedad desde diferentes ángulos, pues el autor de La Orquesta Jazz, entre vanguardia y cosmopolitismo cholo. La Paz, 1925-1950 se sitúa en un verdadero vértigo de vivencias, experiencias artísticas y literarias de más de una generación de escritores y músicos de la primera mitad del siglo XX.

Los escritores que abrazan el cosmopolitismo, mujeres y varones libre pensadores, se aproximan con gran independencia a la vanguardia literaria que llega de Europa y América Latina, entre ellos, un joven de catorce años, Óscar Cerruto. Pertenecen al grupo María Virginia Estenssoro, Gregorio Reynolds, Hilda Mundy, Alberto de Villegas, Roberto Leitón, el poeta Luis Luksic (también diseñador de portadas de discos). Incluso interviene Carlos Medinaceli, que recibe con elogios los referentes modernos de la novela de Leitón, al lado de sus acostumbradas críticas sobre la mujer moderna.

Más tarde aparecen los compositores y ejecutantes de los nuevos ritmos, quienes, alejándose de la música tradicional ya consagrada, no resisten a la posibilidad de experimentar en otras dimensiones musicales. Así nacen numerosas orquestas y los célebres foxtrots bolivianos denominados incaicos, del compositor y director de bandas Adrián Patiño.

Dejando fuera el mundo político, que siempre absorbe la vida entera del país, el autor hábilmente se ubica en un ángulo cultural crucial de la sociedad paceña que atrae intelectuales de otras regiones, y se mueve en torno a experiencias inspiradas por los vientos mundanos que algunos de ellos han atrapado en sus viajes, y otros desde la imaginación y las lecturas.

En efecto, el jazz norteamericano envuelto en las ideas del modernismo se difunde por todas partes en el gran vehículo de la cultura masiva internacional. La radio, el fonógrafo, el cine y los espacios diversos de exposición cultural y diversión diseminan el vanguardismo y el jazz con distintas consecuencias en las culturas nacionales. El jazz se consolidará indefinidamente como producto cultural de Norteamérica, aunque nació de la raza negra, cuyos creadores e intérpretes no podían ni presentarse en público por no gozar de los derechos humanos básicos. Un somero ejemplo de las contradicciones del mundo en cuanto a la creación cultural y las condiciones sociales de los músicos.

El jazz contribuye, con toda una parafernalia de implementos, diversas danzas norteamericanas: foxtrot, shimmies, ragtimes, two step, charleston; moda femenina, actitudes desenfadadas y peinados de estilo masculino y el cigarrillo con elegantes boquillas. La vida social enriquecida con nuevos modos de diversión en los bares, cabarets y boîtes con tragos bautizados en inglés, y restaurantes, que nacen en las primeras décadas del siglo XX, junto con los elegantes hoteles en las nuevas avenidas de la ciudad de La Paz iluminadas por la luz de la empresa Bolivian Power Co. Todo es una novedad.

El jazz es el nudo de las transformaciones culturales con una orquesta musical compuesta por instrumentos de viento metálicos y secciones rítmicas y de cuerdas como protagonista del espacio cosmopolita que se construye desde la clase media y media alta. Recién en la década de los 40, merced al ensanchamiento social que se produce en el país, el jazz y sus derivados conectan, en el período postguerra del Chaco, con otras sensibilidades que están en ebullición como la música folklórica boliviana con identidad popular —identidad chola y cosmopolitismo cholo— como denomina el autor, y la influencia afrocaribeña.

Giovanni Bello diseña un amplio marco teórico acudiendo a destacados investigadores hispanoamericanos para ingresar, cual cazador con machete a una selva de símbolos complejos, dadas las alianzas que se componen entre la literatura, la música y el diseño de portadas de discos. Y, por otro lado, las modas arribadas de otros mundos y las de un país mediterráneo sin grandes recursos económicos que las recibe conjugándose sin mayores problemas con tradiciones musicales de Bolivia.

El autor deja en claro que su tesis no será una crítica ni cultural ni literaria sino una investigación historiográfica sobre la influencia del vanguardismo y el cosmopolitismo en las élites ilustradas del país. Merced a conceptos como cosmopolitismo, vanguardia, sensibilidad, cultura de masas, construye un espacio discursivo que toca varias temáticas y accede a personajes y sus productos literarios y musicales. Resulta, sin duda, una original historia sobre la creatividad cultural de los períodos anterior y posterior a la Guerra del Chaco, que antes no había sido encarada de esta manera. El uso de nutridas fuentes y selección de fotografías enriquece la obra.

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