Diego Massi, votante habilitado

El domingo 18 de octubre termina una larga y tensa etapa. Al promediar las 23.00 horas varios de los levantamientos en boca de urna darán sus resultados, casi totales, aunque sean ¨preliminares¨ y tendremos certeza de lo bien o mal que estaban las encuestas, o lo acertado de las premoniciones de los personajes esotéricos que, a través de sus fumadas poderosas, hojas de coca o barajas mágicas, dieron como vencedores a unos y perdedores a otros en la contienda electoral.

¿Habrá segunda vuelta? ¿No habrá? ¿Quién ganó? ¿Dónde?

Así, medio cansados, dormiremos y será lunes nuevamente, nos levantaremos algunos contentos y otros enojados, pero casi todos nos enfrentaremos con nuestra realidad y volveremos a buscar nuevas formas de sobrevivir.

Los menos tomarán las calles pidiendo algo, los demás llegarán tarde a sus trabajos por esas movilizaciones.

Los pequeños empresarios trataremos de pagar los sueldos retrasados, AFP, cajas de salud e impuestos con el dinero que no tenemos en las cuentas, cuentas que ellos mismos nos bloquearon.

Los nuevos desempleados, provenientes de negocios colapsados, tratarán de conseguir empleo. Los que aún son empleados tratarán de no perder su pega y los chicos se quedarán aburridos en sus casas.

¿Y el virus? – Bien, gracias, la vacuna ya viene, la Selección pierde.

Todo, casi todo, más o menos igual.

Honestamente, espero equivocarme y que esta elección sea el punto de partida para que un nuevo gobierno proponga soluciones a los problemas de fondo y que, en cinco años, nos entregue un mejor país.

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