Si no fuese por el uso masivo de barbijos por parte de miles de militantes políticos durante sendos cierre de campaña, la foto puede reflejar la normalidad que antecedió a la pandemia. El entusiasmo hace prever una masiva participación ciudadana en los comicios del domingo. Está claro que el COVID-19 no puede ser el argumento para frenar el ejercicio de los derechos políticos de los miles de ciudadanos, pero tampoco es correcto que se descuiden las medidas de bioseguridad y el distanciamiento para evitar nuevos contagios.

Este escenario antecede al silencio electoral que corre a partir de la fecha para que los ciudadanos realicen una reflexión final sobre la decisión que expresarán este domingo en las urnas, con la perspectiva de renovar los poderes públicos. El silencio electoral es crucial, porque es durante este período que el Tribunal Supremo Electoral debe precisar las particularidades de la elección y las previsiones que debe asumir el ciudadano.

Hasta ayer, los aspirantes pudieron entregar toda la información de sus programas de gobierno para que el ciudadano pueda pensar y decidir. Estos cierres de campaña fueron masivos a pesar de las restricciones de la pandemia y más aún en el caso de los tres binomios que mostraron una mayor capacidad de convocatoria (MAS, CC y Creemos).

Las ciudades de La Paz y El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, que concentran al 73% del electorado en el país, fueron escenario de multitudinarias concentraciones que hicieron olvidar la pandemia del COVID-19. Luis Arce, del Movimiento Al Socialismo (MAS), cerró en El Alto. En tanto, Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana (CC) cerró en de Santa Cruz.

El binomio a la presidencia por Creemos, Luis Fernando Camacho y Marco Pumari, protagonizó una caravana multitudinaria por la capital cruceña.

El resto de las fuerzas en competencia realizó eventos mucho más modestos en diferentes zonas del país. Los líderes de estas agrupaciones políticas pudieron ejercer sus libertades de expresión sin restricciones en varios eventos y entrevistas realizadas con medios de comunicación.

En pocas horas más entrará en vigencia el auto de buen gobierno en los nueve departamentos, una medida orientada básicamente a evitar protestas sociales y otras concentraciones que vulneren ese preciado principio de “paz para decidir” que movió al Gobierno y a otras entidades a divulgar mensajes de reconciliación.

Según la normativa, en este tiempo quedan prohibidas las reuniones sociales y políticas, el consumo y expendio de bebidas alcohólicas, la portación de armas de fuego, cortopunzantes o contundentes, entre otras contravenciones. Las Fuerzas Armadas y la Policía son las encargadas de hacer cumplir la ley.

A estas medidas, la promoción de la paz social debe estar en las tareas de todos los ciudadanos. El clima social que impere en el país tanto antes, durante y después de las elecciones debe ser ejemplar y pacífica. Estos valores sobresaldrán al final del día a pesar de las tendencias y las olas de rumores que alientan un innecesario clima de tensión. Al final del 18 de octubre, el balance será positivo, pues miles de ciudadanos habrán votado en un escenario de tranquilidad. Bolivia saldrá renovada y fortalecida de este octubre.

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