El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, general Sergio Orellana, considera que el senado de la República “no trata con respeto a las FFAA” cuando decide no aprobar la lista de ascensos enviada por el gobierno de la señora Jeanine Áñez.

Si el senado no cumple con la aprobación en el plazo de siete días, las FFAA procederán como dicta su normativa, apoyadas en la Ley Orgánica de las FFAA, según dijo el general Orellana.

No parece correcto que un senado que fue elegido en 2014, en unas elecciones fraudulentas, como se denunció a tiempo, se atreva a tratar sin respeto a las Fuerzas Armadas porque, sencillamente, ha recibido instrucciones de parte del cocalero Morales.

Los ascensos de los militares de la patria ¿deben ser tratados por consideraciones políticas como ocurrió desde 2006 hasta 2019?

La protesta del general Orellana revela que sí, que el tratamiento que dio el parlamento masista a las FFAA fue atrevido e incluso humillante.

No puede el parlamento nacional esperar instrucciones desde Buenos Aires para aprobar una lista de ascensos de las FFAA. Es un atropello no solamente a la institución tutelar de la patria, sino a la propia constitución y a la república de Bolivia.

El procedimiento de los ascensos de los militares responde al reglamento interno, a la ley orgánica, pero no puede ser sometido a las exigencias y caprichos de un partido político, o un sindicato de cocaleros.

Los comandantes del periodo del cocalero necesitaban haber estado en el Chapare para ascender, sobre todo a los cargos de comandante de fuerza o de las FFAA.

Ese periodo se acabó en noviembre pasado, cuando el pueblo boliviano decidió expulsar al cocalero que se había convertido en dictador. Ese dictador expulsado, depuesto, derrocado, no tiene ningún derecho a interferir en las cuestiones internas de las FFAA. Para hacerlo deberá someterse a la justicia boliviana y responder a todos los cargos que pesan en su contra por todas las tropelías que cometió, comenzando por violar la constitución y desconocer los resultados de un referéndum, lo que fue su peor pecado.

Lo que no puede hacer el partido del cocalero Morales es ofender a las FFAA. Nadie, en este país, puede atreverse a semejante atrevimiento. Nadie puede atacar a los cuarteles de las FFAA, salvo que se atenga a las consecuencias de enfrentar a la institución que tiene el monopolio de las armas en el país.

Si en algún momento se dio un pacto militar-cocalero, ese momento ha pasado. Los bolivianos repudiaron al jefe de los cocaleros, hasta que decidió huir aprisa y dedicarse a atentar contra Bolivia desde países extranjeros.

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