El Tribunal Supremo Electoral está a siete días de enfrentar el reto más importante y difícil de los 38 años de vida democrática que le tocó vivir al país, desarrollar las elecciones generales del 18 de octubre, en medio de la pandemia del COVID-19 y en un panorama de crisis política ocasionada por el fraude cometido en las de las anuladas elecciones del 20 de octubre del pasado año.
El ente electoral garantiza y ratificó su convicción por realizar unos comicios limpios y transparentes, para devolverle al pueblo boliviano la credibilidad en sus autoridades electorales, empañada por las irregularidades protagonizadas por la exvocal Lucy Cruz, quien según investigaciones del Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen FELCC, ordenó la paralización de los Transmisión de Resultados Preliminares TREP, porque los mismos reportaban datos que no favorecían al MAS y determinaban una inminente segunda vuelta entre el candidato de Comunidad Ciudadana CC Carlos Mesa y el expresidente Evo Morales.
Por los hechos del pasado año y las vulneraciones que sufrió el sistema de datos de la entidad, el TSE reforzó los niveles de seguridad tanto del sistema de Difusión de Resultados Preliminares (Direpre) como del Sistema de Cómputo oficial.
Otro aspecto que descartan la modificación de datos de las actas electorales como sucedió en octubre de 2019, es la implementación de adhesivos y la determinación de que todas aquellas actas que tengan observaciones de forma o de fondo serán remitidos a Sala Plena del OEP para su estricto análisis y validación.
Por consiguiente, se puede asegurar que Bolivia cuenta con una TSE solvente e independiente que garantizará la vigencia de la democracia y el estado de derecho en el país.

linkedin