El exministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana en un conversatorio con las víctimas de Senkata. Foto: Bolivia

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El exministro de la Presidencia Juan Ramón Quintana advirtió ayer que Estados Unidos (EEUU), los Gobiernos de derecha de América Latina y la oposición boliviana no cesarán en su pretensión de concretar otro golpe de Estado contra el gobierno popular, indígena originario campesino del Movimiento Al Socialismo (MAS).

En un conversatorio con familiares de las víctimas de la masacre de Senkata en 2019, en el auditorio de radio San Gabriel, Quintana aseguró que la nueva ofensiva política, ideológica y mediática contra las víctimas de la masacre responde a subestimar la memoria y la dignidad del pueblo, así como a frenar las políticas de desarrollo de industrialización energética, petrolera, del litio, la urea, el amoniaco y otros que encara el país.

Advirtió que “no va a parar la intensión del golpe que se gestó desde 2005” hasta destruir el proyecto popular que encara el MAS, porque Estados Unidos está perdiendo respeto y poder en América Latina, además de capacidad para impulsar sus intereses geopolíticos industriales energéticos, del litio, el petróleo, la urea y el amoniaco.

“Los intereses geopolíticos de Estados Unidos no querían ver en Bolivia inversión China, de Rusia, de la India y de Irán, porque ya teníamos una alianza estratégica para sacar al país de la postergación e impulsar el desarrollo con la industrialización”, sostuvo.

Insistió en que esos fueron los motivos reales del golpe de Estado en 2019 y no el presunto fraude electoral que quieren sostener Carlos Mesa, Samuel Doria Medina, Jorge Tuto Quiroga, Luis Fernando Camacho y los comités cívicos.

Dijo que el golpe de 2019 fue una triangulación entre el Departamento de Estado de EEUU, la OEA y de la Unión Europa (UE), apoyados por los gobernantes de la derecha en América Latina, y en el país por la derecha golpista, antidemocrática y antinacional liderada por Mesa, Tuto Quiroga, Doria Medina, Camacho, Waldo Albarracín, Rubén Cotas, las Fuerzas Armadas (FFAA) y la Policía Boliviana.

“Luego vino el relato del fraude electoral. El único fraude que existió fue el que se montó en los laboratorios políticos del Departamento de Estado. De ahí salieron las decisiones para que la OEA con Almagro, que actuó de la manera más irresponsable. Almagro es el responsable de las muertes y masacres junto con el Gobierno de EEUU y con la complicidad de la Unión Europea”, aseguró.

Quintana dijo que en ningún momento estaba en peligro la continuidad de la democracia, como señalan los denominados pititas. “Los pititas simplemente eran un rebaño dócil, obediente de esta trama conspirativa que ya estaba ocurriendo hace 14 años y dicen que durante 21 días lograron derrocar a un gobierno. Ellos se movilizaron porque estaban financiados por Albarracín y por la Universidad. Ahí se fabricaban las bombas molotov, ahí cortaban los turriles, ahí la Policía les entregó los gases para atacar a nuestra gente”, manifestó.

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