El director del CIAAAT describe ante el presidente Luis Arce una de las piezas halladas en la excavación. (Fotos: ABI)

Bolivia

Cada vez que algún ‘achachila’ quería saber sobre el futuro o elegir bien a una autoridad, hablaba con los monolitos, dice doña Victoria, quien vive 78 años cerca a las ruinas de Tiwanaku, La Paz. El hallazgo de las 45 piezas ancestrales no le asombra, ni la antigüedad que tienen, pues sabe que sobre los suelos que ella pisa existe una riqueza cultural invaluable que sólo es comparable con la divinidad que existe en el místico lugar.

Las piezas encontradas en el Templete de Kalasasaya.

El director ejecutivo del Centro de Investigación Arqueológica, Antropológica y de Administración de Tiwanaku (CIAAAT), Julio Condori, exhibió el hallazgo de una Ofrenda Tiwanaku-Qeya en la Wa’ka de Kalasasaya. En el acto de presentación participaron el presidente del Estado, Luis Arce, el vicepresidente David Choquehuanca, la ministra de Culturas, Sabina Orellana, y autoridades locales del municipio.

“El descubrimiento se hizo a 30 centímetros del suelo, y ahí se encontraron 45 piezas arqueológicas. Podemos afirmar que, sin duda, éste es el hallazgo más importante en 200 años de excavaciones”, señaló el investigador.

Comunarios entregan presentes a las autoridades nacionales.

De las 45 piezas encontradas sólo se expusieron 15 y se cree que tienen aproximadamente 1.400 años de antigüedad. Para que se confirme esta hipótesis se necesita desarrollar un estudio denominado carbono 14; este análisis debe hacerse en un laboratorio del extranjero. El encargado del proyecto, Víctor Tito, afirmó que se están elaborando acuerdos con una universidad de Estados Unidos, pero recordó que para ese aspecto también se necesitan recursos.

El alcalde del municipio de Tiwanaku, Octavio Quispe, aplaudió la visita de las principales autoridades del país y mencionó que como Alcaldía están trabajando en proyectos que beneficien a la región.

Olla prehistórica de Tiwanaku.

El presidente Luis Arce, en su discurso, ofreció apoyo económico para la investigación en Tiwanaku y para el descubrimiento de más piezas arqueológicas en bien del país.

“Es muy importante recordar de dónde venimos y quiénes somos, para eso seguiremos trabajando, para revalorizar nuestra cultura”, destacó Arce.

Cabeza antropomorfa de oro.

Tiwanaku esconde bajo sus tierras la memoria viva de una civilización que podría ayudarnos a entender el origen de muchas cosas, por eso doña Victoria, a pesar de su avanzada edad, sigue rezando a aquellos dioses de piedra y nunca pensó en abandonar aquel lugar que le da paz interior.

“Mi esposo solía hablar con los monolitos,  entrábamos a las ruinas a pedirles permiso para visitarles, él decía que el templo lo escuchaba y yo sentía que mi corazón se llenaba de vida”, dijo  la comunaria Victoria Quispe.

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