La oleada de incendios en Bolivia –que a la fecha registra más de 4582 focos de calor– nos pone en una situación crítica, y afecta principalmente a comunidades de tierras bajas y a nuestros parques nacionales. Esta situación pone de manifiesto el gran reto de los medios de comunicación a la hora de ofrecer información inmediata y de calidad sobre situaciones catastróficas.

Dado que los medios de comunicación juegan un papel destacado en el proceso de construcción de imaginarios urbanos, es necesario que ante esta crisis incendiaria los medios informen sobre los contenidos asociados a incendios forestales, sea la identificación de los principales actores, datos estadísticos, tareas e iniciativas preventivas, noticias relacionadas a la restauración de áreas quemadas y otros.

En este sentido, el periodismo debe dar un panorama amplio sobre las causas y personas responsables de los incendios, además de las consecuencias sociales y ambientales que estos provocan. Por otra parte, es necesario no limitarse a los informes de instituciones oficiales o voces gubernamentales, sino acudir a fuentes expertas, quienes pueden brindar diversos enfoques. Es necesario remarcar que una nota con una sola fuente, salvo excepciones, no corresponde a un proceso informativo. Es en la pluralidad de enfoques que se halla la ‘verdad’.

Otra de las misiones esenciales del periodismo sobre incendios es que el profesional de prensa depure la información de los datos principales, entendiendo que detrás de los números se esconde, a veces, justamente lo contrario de lo que se proclama. Luego, a partir de los datos se logrará brindar información práctica sobre acciones de prevención y respuesta ante las situaciones críticas. Este último punto sitúa al periodista en su papel de servidor de la sociedad, dado que una cobertura responsable de desastres debe incluir más que descripciones sobre los sucesos trágicos y enfocarse en el interés y bienestar público.

Finalmente, y salvando los datos fríos, es necesario que el periodismo de problemas ambientales tenga un enfoque de interés humano, con tonos emocionales, ya que solo así se permite que la empatía y sensibilidad ciudadana aporte al cambio de estas escenas tristes. Esto sin llegar al sensacionalismo o la superficialidad del hecho noticioso.

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