La fiesta de Urkupiña acoge a miles de turistas que llegan año tras año a la ciudad de Quillacollo. (Foto: RRSS).

Reynaldo J. González / Bolivia Digital

Representantes de las fraternidades folklóricas, de la Iglesia Católica, Alcaldía de Quillacollo y de la Gobernación de Cochabamba se reunirán este lunes para confirmar oficialmente la cancelación de la Festividad de Urkupiña 2020 a causa de la emergencia mundial del coronavirus (COVID-19).

La suspensión de la principal fiesta religiosa y folklórica del departamento de Cochabamba, inicialmente prevista para los días 14, 15 y 16 de agosto, es un hecho, tras conocerse la determinación de la Asociación de Fraternidades de Urkupiña de no llevar a cabo la misma, informó el alcalde de Quillacollo, Héctor Montaño.

En ese sentido, el encuentro previsto se realizaría únicamente para oficializar la medida, aunque explicó que la suspensión de la fiesta, que año tras año reúne a cerca de un millón de personas en el municipio cochabambino, no incluye la cancelación de las actividades litúrgicas celebradas en honor a la Virgen de Urkupiña.

“Las misas y otras celebraciones van a realizarse dentro de lo que es la Iglesia de San Idelfonso”, informó la autoridad en contacto con Bolivia TV.

Según explicó el burgomaestre, la suspensión de la festividad se da para evitar la expansión del COVID-19 en el departamento de Cochabamba, que a la fecha registra 81 personas contagiadas. “Primero está la salud”, enfatizó.

“Creo que la determinación ha sido saludable, toda vez de que Urkupiña aglomera cualquier cantidad de feligreses a nivel nacional y mundial y se ha tomado en cuenta que la salud es lo más importante. Esta emergencia no es de uno o dos meses, sino que da para largo” complementó Montaño.

Junto al Carnaval de Oruro y el Gran Poder de La Paz, la Festividad de Urkupiña es una de las fiestas religiosas y folklóricas más importantes del país, que cuenta con la participación de al menos 80 mil bailarines pertenecientes a 78 fraternidades.

De acuerdo a la tradición, la fiesta conmemora la aparición de una imagen de la Virgen María ante una humilde familia indígena acaecida en el siglo XVIII.

Se trata de la segunda festividad religiosa y folklórica de importancia a cancelarse por la emergencia sanitaria tras conocerse, hace una semana, la cancelación del Gran Poder 2020, también asumida por parte de los bailarines.

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