La semana que comienza debe estar marcada por la reflexión del ciudadano, pues el país llegará —en unos días más de este histórico octubre— a una elección histórica que se dará en medio de grandes desafíos sociales, políticos y económicos. La jornada del 18 servirá, además, para reestablecer la soberanía del pueblo a través de su voto.

A diferencia de 2019, este octubre encontrará a un Tribunal Supremo Electoral (TSE) altamente creíble, según la calificación de misiones internacionales de observación que ya se encuentran en el país. Pero este octubre hallará a una Bolivia que no ha podido despojarse de la violencia. La lucha por el poder ha enrarecido los ánimos y reducido el poder de la reflexión.

De acuerdo con datos del Alto Comisionado de la Organización de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el número de agresiones durante los actos de campaña electoral ascendieron a 41 eventos hasta el 8 de octubre. Tristemente, esta es una cifra que ascenderá debido a los episodios violentos del fin de semana. Un vehículo ataviado con banderas el MAS atropelló a un vecino en La Paz, mientras en Santa Cruz un grupo de seguidores de Creemos denunció agresiones por parte de los seguidores del candidato Luis Arce.

A parte de este saldo lamentable, que seguramente se irá actualizando en las próximas horas, las campañas callejeras cerrarán en unas horas más. El MAS eligió a sus bastiones de El Alto y Sacaba para mostrar su fuerza, Luis Fernando Camacho (Creemos) emitirá un mensaje final de campaña en Santa Cruz, según lo tuvo planeado hasta antes de que se conozcan los resultados de las últimas encuetas. A esta hora, el excívico está siendo interpelado por una sociedad que le pide unidad para reconstruir los valores democráticos y la institucionalidad.

El expresidente Carlos Mesa (CC), quien recibió un inédito respaldo en 2019 para poder derrotar electoralmente a Evo Morales, ahora concentra la mayor parte de la preferencia electoral. El cierre de CC será en La Paz y es de esperar que su mensaje esté orientado a la unidad, incluso por encima de intereses regionales.

El ciudadano depositará su voto en el ánfora de octubre con mucha más información. Su decisión será clave para que el país se encamine hacia una nueva institucionalidad democrática; la opción que se asuma el domingo debe contemplar todas las aristas, los polos y debe dar certidumbre. El boliviano debe recuperar ese sentimiento de unidad por encima de los miedos y chantajes políticos; Bolivia se merece una oportunidad de crecer sin violencia ni convulsión.

Por eso es importante recordar que el octubre de 2019 pasó a la historia por la “manipulación dolosa” que se hizo durante el proceso de contabilización de los votos. La idea de Evo Morales era ganar en primera vuelta, pese a quien le pese; relegirse a perpetuidad por encima de esa voluntad “inalienable, inembargable, indivisible, imprescriptible e indelegable” [CPE: Art 7] que concentra el voto ciudadano. Así pasó el 21 de febrero de 2016, cuando se gestó esta gran crisis política.

Por estos antecedentes será importante que el MAS, sobre todo este partido, acepte los resultados y acepte los pactos a través del diálogo. El país ya no está para acciones criminales que se esconden detrás del derecho a la protesta. Bolivia necesita unidad y paz para decidir.

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