De los tejidos andinos se conoce un amplio registro de técnicas que son usadas para crear tendencias urbanas. Foto: Rogger Villavicencio

Williams Ramírez / Periódico Bolivia

La muestra que tomó por título ‘Mestizo’ tiene diseños que apelan a la investigación y creatividad de la autora.

Las piezas proponen la fusión de materiales y el uso de técnicas tradicionales en ciertos textiles.

La fuerza de Los Andes en cada pisada acompaña a la delicada modelo, quien luce el diseño de Fátima Molina. La colección Mestizo fusiona tejidos nativos de pueblos originarios, elaborados en telar vertical y fusionados con materiales contemporáneos.

El concepto de inspiración de la muestra se definió y diseñó a partir del interés de la autora sobre hechos de la historia referentes al sincretismo cultural, que surgió a partir de la Colonia en Bolivia, y su influencia hasta nuestros días.

Tomó como objeto principal de estudio a dos singulares indumentarias, la de la chola paceña y el poncho, que retratan dos momentos de impacto en la cultura.

Uno que surge como imposición y posteriormente asimilación de un traje impuesto en la Colonia y que hoy es un ícono nacional, el singular personaje de la chola se entiende como el resultado del sincretismo cultural de la influencia de la Colonia española sobre los pueblos originarios de Bolivia.

El otro surge como la memoria cultural que se mantiene a pesar del tiempo, un recuerdo recurrente de los textiles prehispánicos, mediante los aguayos y resaltando el poncho proveniente del periodo incaico que a partir de la conquista española sufrió cambios de manera paulatina.

Aparte de ser objetos táctiles, son medios de transmisión de información
sociocultural.
Foto: Micky Angel Vargas

Cada tejido es una historia, cada hebra tiene un significado en ese telar rudimentario hasta dar forma a un tejido sólido, que llega a las manos de la artista plástica y diseñadora de modas, quien además rescata la identidad de la tela y la transforma en una prenda única.

El utilizar aguayo, bayeta y paño de oveja en muchas de las creaciones se enmarca bajo la misma premisa de revalorización cultural e histórica, porque la autora entiende la cultura y la moda como un flujo permanente de comunicación que acude a la inspiración de forma recurrente y cíclica.

El sincretismo cultural desde Los Andes hasta un entorno urbano cautiva visualmente a quien logra percibir la esencia de los diseños que ofrece Molina en un colorido traje.

Trabajar con textiles es complicado por el grado de detalle de la misma tela y de los diseños que son ideados con un proceso selectivo e incluso histórico.

“Se debe tener especial cuidado para no transgredir el textil, porque estamos hablando de su memoria, la iconografía e incluso el texto dentro de la tela, pero al ser materia prima para un diseño se la debe saber tratar”, explica la diseñadora.

El cuidar los cortes, usar los materiales y crear combinaciones, a veces a pedido, para obtener diseños propios es un arte que Molina domina.

Para iniciar el proceso de diseño, se investiga a profundidad, explica la diseñadora, nada queda al azar, desde la composición del aguayo hasta la historia de quien lo trabaja en el telar manual, todo debe ser analizado y observado para obtener una combinación que quede perfecta.

El cliente realmente debe tener un gusto bastante exquisito por los materiales, diseños y cortes que ofrece Molina.

Mestizo es la culminación de un sueño que empezó cuando Molina cursaba los primeros años en la carrera de Artes, ya que su fascinación por los textiles andinos era evidente.

“Siempre me habían gustado, es un gusto personal de estos materiales, por la historia, los colores y el saber que todo es manual, desde el teñido y el tejido en telar para lograr los trabajos, siempre me ha cautivado”, señala la autora de la colección.

Desde hace 12 años, Fátima experimenta de manera intuitiva, inicialmente, desde las bondades de los tejidos hasta la forma de su manufactura.

Pasó por las carreras de Arte y Diseño de Moda, donde hizo sus primeros diseños que fueron usados por ella y después por amigos, hasta tener su propia exposición de diez prendas esenciales y junto a diseñadores de otros países se inició en lo que hoy es su pasión.

A partir del éxito de su primera muestra, las invitaciones a eventos de moda le abrieron un abanico de posibilidades y de experiencias que fue acumulando para lograr una colección robusta, con la fuerza de Los Andes.

¿Quién es Fátima Daniela Molina Piza?

Artista plástica y visual. Diseñadora de modas boliviana, con formación superior en el área de Bellas Artes a través de una mención en pintura. Tiene formación en diseño de indumentaria especializada en gestión y capacitación de contenidos teóricos, conceptuales y plásticos para la moda, incorpora la utilización de textiles nativos para propuestas de moda con contenido histórico, simbólico y contemporáneo.

Gestora cultural independiente, brinda apoyo a las instituciones culturales y sociales en la difusión del diseño y su interacción con el arte. Apoya la organización logística y programática de procesos de capacitación, talleres, seminarios, encuentros y cursos referentes a artes plásticas y diseño de indumentaria, entre otros.

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