Luis Fernando Alcázar

Uno de los temas más importantes en la historia de Bolivia es, sin lugar a dudas, el problema marítimo y luego los “conflictos”, dado que el “problema marítimo” y “conflictos en el problema marítimo” son dos cosas diferentes.

A partir de hoy nos referiremos a diferentes tópicos en el tema, con una visión eminentemente patriótica, despojada de tendencias ideológicas y, más aún, soslayando el gran defecto en la gestión del problema y su instrumentalización orientada a un beneficio político o individual.

Son muchas las percepciones sobre esta cuestión, tantas como las propuestas y las agresiones araucanas en el marco del tema. Debemos comenzar a hablar la verdad sobre la historia del problema, ya que es una vergonzosa realidad que sigamos considerando los lineamientos históricos en los escenarios y particularmente en la cronología histórica que Chile nos impuso, mentiras monumentales como seguir afirmando que la invasión comenzó el 14 de febrero de 1879 si, amable lector, esa es una falacia tan grande como la casa que hoy a usted lo cobija para la lectura de estas líneas. Afirmar que Chile es un estado pacifista, que nunca protagonizó las 250 agresiones y otras mentiras exigen ser aclaradas con el objetivo de que, Dios delante, alguna vez un gobierno boliviano tenga la voluntad política de disponer que se escriba la verdadera historia del problema marítimo, pero desde nuestra realidad y visión como Estado y no como gobierno. Peor como partido político.

Historiografía e historiología parecieran sinónimos, pero el primero se circunscribe exclusivamente a un repaso cronológico de los acontecimientos y el segundo se orienta al análisis de causas, efectos y elemento estratégicos que encuadran el problema, prospectiva, inteligencia estratégica y otras consideraciones más que permiten clarificar la historia a partir de elementos facticos y conceptuales eminente y básicamente veraces; la mayor parte de la bibliografía redactada en el problema marítimo es eminentemente historiográfica, se limita a una descripción cronológica de los eventos sin realizar de ellos el análisis pertinente desde las aristas referidas líneas arriba, por lo tanto, en esta columna trataremos de reflejar los eventos históricos del problema marítimo, pero desde el punto de vista historiológico, estadístico, comparativo y, ante todo, patriótico, sin caer por ello en el chauvinismo que tanto daño hizo a la historia boliviana en general y a la cuestión del mar en particular.

La columna del mar solo busca quitar la venda de los ojos a los bolivianos con la finalidad de que puedan conocer muchas, muchas verdades que con bastante probabilidad no se han repasado en alguna bibliografía, por ejemplo la denominación del problema, la fecha de inicio a la que ya nos referimos, las agresiones de Chile, los compromisos chilenos incumplidos, los instrumentos legales que Chile nunca cumplió, la chilenofilia en Bolivia, los traidores verdaderos, la verdad sobre la famosa Quinta división, presidentes y traidores, el espionaje chileno, la verdadera relación histórica con nuestros aliados naturales, la relación geopolítica, estratégica, geoestratégica, la planificación estratégica que nunca la aplicamos y otros temas más, que con la venia de su paciencia, estimado lector, consideraremos en esta columna, reiterando, desde una visión eminentemente patriótica, sin tendencia político ideológica alguna, y sobre todo, buscando que usted siempre recuerde que “el mar nos pertenece por derecho y recuperarlo es un deber”.
Bienvenidos.

 

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