Zacarías Maquera y Eva Copa, candidatos para la Alcaldía de la ciudad de El Alto. (Foto: Archivo)

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La disputa electoral entre frentes políticos de izquierda por la silla edil en la ciudad de El Alto evidencia el retroceso de la línea conservadora o de derecha en esa urbe, una de las más pobladas de Bolivia y protagonista de los procesos históricos del país en los últimos 15 años.

El contexto político en esa ciudad, de cerca de un millón de habitantes y con un pujante desarrollo, fue definido por los resultados de las elecciones generales del 18 de octubre de 2020, en las que el izquierdista Movimiento Al Socialismo (MAS) salió victorioso con el 55,11% de respaldo y obtuvo el 70% de apoyo en esa urbe.

Luego de ese proceso democrático, varios partidos políticos se proyectaron rumbo a las elecciones subnacionales de este año; en el caso del MAS las pugnas internas provocaron una división en sus bases. En tanto la participación de la derecha quedó casi nula con candidaturas poco visibles.

Eso ha polarizado el ámbito político en dos fuerzas de izquierda representadas por el exalcalde y concejal del MAS Zacarías Maquera y la expresidenta de la Cámara de Senadores Eva Copa, quien decidió disputar la silla edil de El Alto de la mano de la agrupación Jallalla, lo que le costó su expulsión del partido oficialista.

Para el analista político Marcelo Silva, ese efecto “significó una lectura muy clara y nítida de que el pueblo alteño no aceptará una imposición o un perfil de un proyecto político que no sea popular”, factor y ventaja que tienen los candidatos del MAS y Jallalla en esa ciudad.

“Es importante por una razón básica, eso demuestra que la derecha o las posiciones conservadoras y no populares han tenido un gran retroceso, porque no tienen la posibilidad siquiera de polarizar la ciudad de El Alto con una candidatura”, afirmó a la ABI.

Aseguró que tanto Maquera como Copa, que vienen del mismo seno político, disputarán la gran mayoría del espectro político el 7 de marzo de este año, razón lógica para que se registren campañas “subidas de tono” entre los dos adversarios, ambos de rasgos indígenas y liderazgos marcados en sus bases.

Silva indicó que Copa “exterioriza la necesidad de una renovación no sólo del MAS, sino de la política boliviana en general” y crea un “punto de inflexión” para “oxigenar” ese campo.

“Se puede criticar, aplaudir o (manifestar) cualquier tipo de posición sobre la decisión de Copa, pero lo importante desde el análisis político es la lectura que se hace en lo que representa Copa, que es la necesidad de mayor espacio y oxigenación”, sostuvo el analista.

En el caso de Maquera, que a pesar de “no tener un perfil grande y sobresaliente”, recordó que tiene una candidatura que está apoyada por un instrumento político muy fuerte en El Alto, que es el MAS.

“Hay que reconocer que la candidatura de Maquera está sostenida por un partido político de dimensiones muy grandes en la ciudad de El Alto”, manifestó.

Ambos adversarios de izquierda tienen como reto una dura gestión en el gobierno municipal, ya que El Alto es una ciudad con un considerable crecimiento exponencial, por lo que sus necesidades son múltiples e importantes a la vez en todos los ámbitos.

La generación de empleo para jóvenes es una prioridad en el plan de gobierno de Copa; mientras Maquera plantea reforzar inicialmente la seguridad ciudadana en El Alto.

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