Vista aérea de montones de sal, subproducto de la extracción de litio en la zona sur del Salar de Uyuni,. (Foto: Tomada de RT)

Editorial

El desarrollo del proyecto de industrialización del litio fue declarado como prioridad por el Gobierno, para lo cual presentó el anterior viernes la Convocatoria Internacional de Extracción Directa de Litio (EDL), un proceso de innovación técnica y tecnológica para acelerar el emprendimiento estatal en los salares de Uyuni, Pastos Grandes (Potosí) y Coipasa (Oruro).

“La agenda 2021-2025 de la industrialización del litio es ahora nuestra prioridad, por eso hemos diseñado una estrategia de industrialización rumbo al bicentenario del país”, fueron las palabras del Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia durante el acto de lanzamiento de la convocatoria, y que contó con la participación de representantes de importantes empresas internacionales de Rusia, China y Estados Unidos.

El ambicioso proyecto que encara el Estado hace unos 12 años fue paralizado por el gobierno inconstitucional de Jeanine Añez durante 11 meses, generando un enorme daño no sólo económico al país, sino de atraso en la meta de ver a Bolivia industrializada.

Cada año, la demanda de baterías de litio se hace más notoria por parte de países que se trazaron el objetivo de incorporar vehículos eléctricos en sus mercados en sustitución de aquellos que utilizan combustibles fósiles y de este modo reducir la contaminación ambiental.

El ministro de Hidrocarburos y Energías, Franklin Molina, explicó que la extracción directa de litio consiste en la aplicación de tecnología que separa el litio de iones de potasio, sodio, calcio, magnesio y sulfatos que se encuentran en una solución de salmuera, a través de la extracción por solvente, por absorción y por membranas, lo que permitirá generar un salto sustancial no solamente en el proceso productivo, dado que al realizarse de manera directa tendrá un menor impacto en el medioambiente y podrá incorporar mayor productividad en la producción de carbonato de litio y otros derivados.

El gobierno del presidente Arce logró reactivar las operaciones de la Planta Industrial de Cloruro de Potasio, ubicada en la localidad Llipi, al sur del salar de Uyuni, provincia Sud Lípez del departamento de Potosí, que fue inaugurada y puesta en funcionamiento en octubre de 2018 por el entonces presidente Evo Morales, con una inversión de $us 188 millones y una capacidad máxima de producción de hasta 350 mil toneladas por año.

El cloruro de potasio es un fertilizante o mejorador de la calidad de la tierra para optimizar la producción agrícola. El producto contiene una alta concentración de potasio y puede usarse en combinación con otros fertilizantes.

Bolivia también produce carbonato de litio a escala piloto, un componente esencial para la fabricación de baterías de litio; sin embargo, también está en ejecución la Planta Industrial de Carbonato de Litio, que tendrá una capacidad de producción de aproximadamente 15 mil toneladas anuales.

Hasta antes del golpe de Estado, en noviembre de 2019, Bolivia había suscrito un acuerdo de sociedad con la empresa alemana ACI Systems —con una participación del 51% del Estado y 49% para la firma extranjera—, y también se iniciaron conversaciones y preacuerdos con la firma china Xinjiang Tbea Group – Baocheng para desarrollar los salares de Coipasa y Pastos Grandes.

Hoy, el Gobierno nuevamente impulsa la industrialización de los recursos naturales con una agenda claramente fijada para el próximo quinquenio.

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