Militantes del partido que fue derrotado en noviembre por un alzamiento popular jamás visto, están lanzando despiadados ataques contra Bolivia, con el propósito de obligarla a rendirse.

Los nueve puntos donde se concentra la tensión creada por los seguidores del cocalero Morales forman parte de la geografía del narcotráfico, y no han sido capaces de ir más allá de ese circuito.

La ciudad de Cochabamba es la mayor víctima de este ataque, que ha bloqueado la salida de la basura, en Kara Kara, y ha logrado bloquear, con medidas arteras del municipio de Sacaba, distritos con mayoría de cocaleros de Chapare y sus agentes de venta del producto terminado.

Otro punto de tensión es Eucaliptus, en el altiplano, donde está la única fábrica de ácido sulfúrico que existe en el país, elemento imprescindible para la fabricación de cocaína. Los comercializadores de ese ácido están impacientes porque la fábrica vuelva a operar y ellos puedan llevar el producto hasta el Chapare. Mientras tanto, bloquean y crean tensión.

Yapacaní, otro punto de tensión, es la salida del Chapare hacia Santa Cruz, rumbo a Brasil, el mercado principal de la droga. Y lo mismo ocurre en San Julián, donde la carretera hacia Beni se bifurca para ir hacia Puerto Suárez o San Matías, dos entradas de la droga a Brasil.

Y en El Alto, los puntos clave de la protesta dirigida por el cocalero Morales están cerca del distrito 8, donde está la mayor concentración de fábricas de droga de toda esa ciudad.

Otros comandos del cocalero han provocado derrumbes en la carretera Oruro-Cochabamba y han dinamitado otros sectores de la carretera a La Paz, actuando con saña, como si odiarían a todos los bolivianos.

Todos estos puntos de protesta y los que se están preparando vienen a mostrar un mapa que reproduce la realidad del partido del cocalero, una realidad que refleja los puntos clave de la industria del narcotráfico. Son prisioneros del narcotráfico.

Como en México, donde los cárteles del narcotráfico han decidido actuar de manera conjunta para rivalizar con el Estado, y derrotarlo, igual que hicieron en Somalia los jefes de mafias que trafican con armas, con cuerpos humanos, con órganos, con esclavos y esclavas, y que lograron convertir a ese país en el primero “Estado fallido”.

Las mafias de Brasil también están avanzando y en Bolivia tienen un proyecto político las mafias del cocalero Morales.

Lo bueno, en el caso boliviano, es que los ciudadanos acaban de derrotar y expulsar al cocalero que pretendía permanecer en el cargo hasta 2030. Ahora, ese cocalero llora y ha decidido llevar a la destrucción de Bolivia para el caso de que los bolivianos no se rindan.

linkedin