Infografía: Javier Pereyra.

Gabriela Ramos / Bolivia Digital

A partir del contagio, la evolución del paciente con coronavirus (COVID-19) puede extenderse hasta 35 días y pasa por tres períodos: el denominado de ventana, desde el día 0 al 7; el de declinación, desde el día 14 hasta el 28; y el lapso en el que se espera que el paciente adquiera inmunidad, desde el día 28 hasta el día 35, según explicó el otorrinolaringólogo Marco Antonio Ríos Bravo.

El profesional explicó a este medio que el primer síntoma que aparece en el paciente infectado con coronavirus es una fiebre leve, que a veces la persona no le toma importancia ya que puede rondar los 37,8 grados centígrados, y que puede manifestarse en los primeros cinco o siete días después de la exposición al virus.

Luego, dentro del período inicial de siete días, el infectado también manifiesta malestar general o dolor de garganta y la pérdida del sentido del olfato y del gusto.

Ríos Bravo incidió en que estos síntomas pasan inadvertidos por el paciente, “tiempo en el que la afectación sanguínea y pulmonar pudiera estar estableciéndose de forma seria”. Es por esta razón que este período se denomina ventana.

A partir del día 7 al 14, el estado de salud del paciente puede llegar a complicarse, ya que desarrolla un cuadro denominado distrés respiratorio, que se refiere a la afectación que causa el virus en los alvéolos pulmonares.

En los casos más serios también se produce una neumonía bilateral, es decir, que afecta a ambos pulmones, y una discrasia sanguínea, o el proceso de coagulación intravascular diseminada, que se caracteriza por la acumulación anormal de sangre espesa (coágulos) dentro de los vasos sanguíneos.

Estos coágulos agotan los factores de coagulación de la sangre, lo que podría llegar a ocasionar una hemorragia grave en otras áreas del cuerpo.

El paciente también puede presentar miocarditis, que se desarrolla por lo general debido a una infección viral y se caracteriza por dolor en el pecho, frecuencia cardíaca anormal y dificultad para respirar.

Esta condición puede debilitar el corazón y provocar insuficiencia cardíaca e incluso una muerte súbita.

De acuerdo a la explicación del otorrinolaringólogo Ríos Bravo, a partir del día 14 los niveles de IgM en el paciente van desapareciendo. Estos son los anticuerpos que el organismo produce cuando se encuentra luchando contra alguna infección de tipo bacteriana o vírica.

Este proceso, denominado de declinación, se extiende hasta el día 28 después del contagio, tras lo cual los exámenes de sangre del infectado arrojan niveles cada vez más elevados de IgG (anticuerpos producidos por el organismo que lo protegen contra determinadas bacterias o virus), lo cual, hacia el día 35, implica que la persona adquiere inmunidad.

Ríos Bravo sugiere a la población tomar en cuenta todos los síntomas de la primera fase, desde la fiebre, el malestar, dolor de garganta o la pérdida del olfato y gusto, pues en el caso que presente dos o más de ellos “debe acudir a la valoración médica, primero a través de las líneas telefónicas habilitadas por el Ministerio de Salud (800-10-1104 y 800-10-1106) para que el personal autorizado pueda orientar la pertinencia o no de realizar exámenes de laboratorio”.

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