“Ama de casa desde muy joven”, así se describe Blanca Terrazas de Oporto, quien se la pasó escribiendo durante toda su vida.

Se involucró en el mundo de las letras desde pequeña. El vuelo de un cóndor blanco alrededor del Sajama o la imagen de su tío militar sobre un caballo blanco.  Lo que veía lo plasmaba en notas, hojas sueltas, cuadernos y libros.

Con casi 80 años, publicó sus primeros dos libros, uno de relatos y cuentos al que nombró Chaqpa Rampay del quechua Chaqpa que significa “nacida de pie” y Rampay “llevar de la mano”. El segundo fue su poemario Ecos del espíritu. Ambos se lanzaron el año pasado en Oruro, su ciudad natal.

Sin embargo, Terrazas comenta que aún no se puede definir como escritora, ella es ama de casa.  “Me casé muy joven y me dediqué  a mi familia. Eso no me avergüenza, porque lo mejor que puede hacer una madre es dedicarse por completo a sus hijos”, expresa.

La poeta también destacó la importancia de la familia y el  hogar en el desarrollo personal. “Mis padres formaron el fuego de mi espíritu atizando las brasas con la palabra amor”, añadió Terrazas, esposa de un abogado y madre de seis hijos, cada uno con distintas profesiones.

“Nosotros no la vemos como ama de casa,  ella es literata. A mi mamá la recuerdo escribiendo, yo creía que todas las mamás eran como la mía. Considerábamos que escribir  era parte de la vida”, comentó su hija mayor, Amalia Oporto, que radica en La Paz y está  a cargo del cuaderno en el que Blanca Terrazas conserva todos  sus escritos originales.

“Lo llamamos el ‘Libro de Oro’ porque  tiene más de 50 años, aquí está todo lo que mi madre escribía”, agregó  su hija, mientras mostraba cada uno de los textos  de su madre hechos a mano y en distintos tipos  de papel.

Hoy en día, como consecuencia de la edad y la escritura, Blanca padece de algunas fallas oculares, a pesar de eso, sigue escribiendo. Agarra sus  marcadores y  dibuja  letras de 5 cm. sobre pliegues de cartulina.  Cuando tiene deseos de leer, pide a sus hijos que lo hagan y ella escucha. “El problema que tengo en los ojos podrá impedirme la lectura, pero nunca hará que deje escribir”, afirma la poeta y ama de casa que además tiene pensado publicar un tercer libro.

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