En 1989, la Asociación de Periodistas de La Paz (APLP) se encargó de realizar el primer debate electoral en la historia de Bolivia, con la intención de convertir este espacio en «el cierre obligado de las campañas”.

Lamentablemente, esa saludable tradición democrática se suspendió en 2005, el año en que Evo Morales ganó las elecciones. En los siguientes ciclos electorales (2009, 2014 y 2019), Morales continuó negándose a participar en un debate, argumentando que era un “show para los medios” y “un circo” para el pueblo. Quizá, entre algunas razones del ausentismo de los candidatos ante estos debates, predomina la vulnerabilidad de perder algún argumento frente al resto.

Alejados del 2019, el siguiente 4 de octubre los bolivianos volverán a presenciar un foro electoral. Esta iniciativa, impulsada por la APLP y otras organizaciones, surge ante la necesidad de recuperar la sana práctica del debate que fortalece la democracia.

Se espera que en esta oportunidad el debate se consolide en un espacio que fomente el diálogo plural y multipartidario. El pueblo boliviano espera y merece escuchar a los candidatos presidenciales, permitiéndose conocer sus posiciones respecto a cuestiones políticas que afectan a la sociedad y siguiendo el principio de que una ciudadanía informada tomará decisiones responsables a la hora de votar.

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