En 2019 la violencia quebró la democracia, pero un año después el voto pacífico la recuperó. (Foto: Gonzalo Jallasi)

Bolivia

Con las elecciones presidenciales de octubre de 2020 y las subnacionales de marzo de 2021, el pueblo boliviano consolida la recuperación de la democracia en el país, después de que las fuerzas políticas y comités cívicos de oposición radicales subvirtieron el orden constitucional, perpetraron el golpe de Estado e instauraron el régimen de facto de Jeanine Añez en 2019, aseguró ayer el analista Gabriel Villalba Pérez.

En declaraciones al periódico Bolivia, explicó que durante la gestión del Movimiento Al Socialismo (MAS), de 14 años, se hizo énfasis en la sociedad política desde el Estado; y que después del golpe en octubre de 2019, durante el régimen de facto de Jeanine Añez, el accionar social se da en respuesta a ese Estado desde la sociedad civil y desde los bloques nacional populares por la marcada e institucionalizada discriminación y por la afectación directa a su identidad como la quema de la wiphala, entre otros.

“Contra eso se ha rebelado la gente todo este tiempo, por eso recuperó la democracia, los bolivianos ya no quieren un país colonial, por eso se rescató a la Bolivia plurinacional”, sostuvo.

“El conjunto del bloque nacional popular ha sido el que ha recuperado la democracia con bloqueos de carreteras, con los autoconvocados en El Alto, con la resistencia en el trópico de Cochabamba y un sinfín de conglomerados desde la sociedad civil”, añadió.

“Lo que se tiene que resaltar de ambos procesos (elecciones presidenciales de 2020 y subnacionales de 2021) es la recuperación de la democracia en Bolivia y el poder elegir sin el terrorismo de Estado impuesto, como lo hizo Jeanine Añez en su gobierno de facto”, precisó.

“El boliviano ahora se elige en democracia, sin miedo a ser perseguido o encarcelado por un criminal como el exministro de facto Arturo Murillo, y sin la amenaza como lo hizo la exministra de Comunicación Roxana Lizarraga a periodistas nacionales e internacionales”, manifestó.

CIERRE ELECTORAL

En ese contexto, en la inauguración del balotaje para la elección de gobernadores en los departamentos de La Paz, Tarija, Chuquisaca y Pando, el presidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE), Salvador Romero, aseguró que con la segunda vuelta se cierra el ciclo electoral más complejo de nuestra historia por la anulación de la elección en 2019, la realización de comicios en 2020 en medio de la pandemia y la elección subnacional de 2021.

En su discurso recordó que la anulación de la elección en 2019 estuvo precedida por la destrucción de casi la mitad de la infraestructura de los tribunales departamentales; señaló que los ecos de la agria confrontación entre bolivianos aún resuenan en los antagonismos y las polarizaciones que ahondan las brechas políticas, sociales y regionales.

“Recorrimos un camino extenso, arduo y complejo, acechados por riesgos y amenazas que no fueron ni pocos ni menores. No hemos superado ni todos nuestros problemas ni superado la polarización que nos aleja a unos de otros, pero sí derrotamos a las voces agoreras de la violencia”, sostuvo Romero.

Dijo que esa realidad exigió al Tribunal Supremo Electoral una combinación de flexibilidad y firmeza con respecto a la fecha de la votación, con una predisposición permanente para el diálogo, para escuchar a todos las posturas y acercar posiciones..

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