La población en los últimos días se volcó a los mercados y supermercados para abastecerse con alimentos al por mayor como si se tratara del fin del mundo. Esto dio pie a que algunos comerciantes inescrupulosos especularan con los precios de los productos de la canasta familiar.

Lo mismo ocurrió en las estaciones de servicio, donde se vieron largas filas de vehículos en busca de diésel y gasolina, pese a que las autoridades de YPFB y ANH informaron que no es necesario hacer filas porque el suministro de carburantes estaba garantizado para antes, durante y después de la votación del domingo.

Aparentemente, las amenazas de afines al MAS de generar convulsión están calando en la mente de la población, que, por temor a conflictos tras la votación y que haya escasez de productos o que los precios suban inmediatamente, busca aprovisionarse.

Pero la población debe evitar esta psicosis de inestabilidad por la cercanía de las elecciones, porque el Gobierno nacional garantiza la paz con presencia policial en los recintos electorales y en las calles durante la jornada de votación y posteriormente. Además, desde el municipio paceño realizarán controles de precios y operativos en los mercados para evitar la especulación.

Por tanto, es importante mantener la calma y no contribuir al pánico, porque eso solo contribuirá a que algunos, con intereses particulares, busquen capitalizar ese malestar con fines oscuros. Los bolivianos podemos demostrar al mundo que somos gente pacífica, que respeta las leyes y está comprometida con la democracia.

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