El virus chino, como le llama el presidente Donald Trump de Estados Unidos, es la mayor desgracia global que ha sufrido la humanidad hasta ahora, con repercusiones en la economía y en la política de todos los países.

En Bolivia, la senadora Eva Copa ha dicho que el plazo para que se realicen las elecciones podría cambiar si los informes sobre el virus lo justificaran, lo que pone nerviosos a algunos candidatos.

La buena noticia de estas horas es que la vacuna elaborada en Moderna, Cambridge, Massachussets, ha sido probada con buenos resultados, lo que ha provocado tanta satisfacción que incluso se ha reflejado en la bolsa de valores, por lo menos para las acciones de esa empresa.

La información dice que los primeros resultados en humanos mostraron que la vacuna de Moderna condujo a respuestas de anticuerpos en un puñado de voluntarios sanos. Esta noticia se da cuando se había difundido el criterio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de que ninguna vacuna podrá estar lista antes de 2021, que generó pesimismo en todo el mundo.

El periódico El País de Madrid informó que muchos contagiados se estaban librando del virus en sus propias casas y que los que habían tenido el contagio habían quedado inmunes, algo que en Bolivia también se observó y llevó a la decisión de usar como vacuna el plasma de los que se habían inmunizado.

Pero las malas noticias son mayoría en este momento. Comienzan con el creciente desencuentro entre Estados Unidos y China. El presidente Trump dice que los chinos le jugaron sucio al mundo cuando decidieron ocultar las noticias sobre el surgimiento del virus en Wuhan.

Trump ha anunciado que Estados Unidos dejará de aportar a la OMS porque esa organización, según su criterio, fue cómplice de China en el ocultamiento del virus, lo que el gobierno de Pekín niega rotundamente y decide hacer un aporte millonario a la OMS.

Aparte de este problema geopolítico están las noticias sobre la economía. El FMI anuncia que sus proyecciones para la economía han desmejorado debido a que no hay esperanzas de una solución del problema sanitario.

La Boeing pronostica que el flujo de vuelos en el mundo demorará dos años o tres para recuperarse. La industria del turismo y de la recreación serán las que más sufran. Los italianos ofrecen pagar pasajes y la mitad del hotel a los turistas que se atrevan a llegar.

Pero todos están seguros de que la normalidad está todavía muy lejana.

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