David Foronda H.

Cuando todo mundo está inmerso en establecer qué es lo más importante, si la salud o la economía, resulta que el país uruguayo ha desmontado ese falso dilema con su accionar sereno y serio ante el COVID-19, y “Uruguay es uno de los pocos países en el mundo que está venciendo al coronavirus sin la necesidad de una cuarentena obligatoria, sin destrozar la economía y respetando la libertad del individuo”, dice desde esa nación sudamericana Emmanuel Alejandro Rondón, en una publicación en Panam Post, hace un par de días. Afirma que el Gobierno uruguayo, pese a la pandemia, no ha restringido libertades individuales, y esto se ha traducido en responsabilidad ciudadana, y los buenos resultados están a la vista de todos, captado por la agencia noticiosa EFE.

Señala: la COVID-19 ha sido el caldo de cultivo ideal para la retórica demagoga, han sido meses donde los políticos —y también la prensa— han presentado un falso dilema desde el inicio del brote que ponía en vilo al planeta: salud o economía. La zona rioplatense quizá sea la que más contraste tiene respecto al enfrentamiento de la pandemia, con dos administraciones de gobierno que apenas inician sus mandatos, pero con posturas diametralmente opuestas: Alberto Fernández y Lacalle Pou. Uno presentando como su estandarte de lucha el dilema salud o economía, “poniendo a la vida por delante de todo”, y otro encargándose de administrar una crisis en todos los frentes sin temor a las críticas hacia su gestión o sus ideas. Los datos y los hechos hablan por sí solos, el modelo uruguayo ha sido tremendamente más exitoso que el argentino, tanto en salud como en economía; rompiendo así con ese falso dilema.

Rondón sostiene quehasta ahora no solo le está yendo muy bien en la lucha contra el COVID-19, sino que además avanzó en la propuesta de la ‘LUC’, Ley de Urgente Consideración, para la reforma sin precedentes que está siendo evaluada en forma  exhaustiva en el Congreso uruguayo. El opositor Frente Amplio (exgobierno) ataca las disposiciones que ha tomado el actual Mandatario uruguayo, criticando la gestión de la pandemia —una de las más exitosas del continente y el mundo— y pese a ello se dispone a terminar con muchos de los fracasos de la izquierda uruguaya que llevó gobernando década y media de forma ininterrumpida”. Lacalle Pou heredó el crecimiento del desempleo, la pobreza, tasa de homicidios muy alta. Se entiende por qué es urgente aprobar la reforma que pretende terminar con el Estado socialista en Uruguay.

Beatriz Argimón, vicepresidenta uruguaya, dijo que: “nunca tomaría una medida contra el coronavirus que no tenga en cuenta la libertad del individuo”, refiriéndose así al Presidente uruguayo, añade Rondón. Vale decir que en el país charrúa se apostó por respetar las libertades individuales pese a que en la mayor parte del mundo se puso en primer lugar la seguridad colectiva sin darle mucha importancia a la libertad, lo que diferencia a Uruguay; tampoco hizo detener la actividad económica por completo pues  sabía que una gran contracción es igual a más pobreza, mayor desempleo, empresas quebradas y, por supuesto, más muertes a causa del hambre.

Mientras, en el país quizá obnubilados y confundidos, los ciudadanos ya cambiaron de postura respecto a sus pensamientos e inclinaciones iniciales: hoy con otra visión —que pretende ser “explotada” por quienes manejaron el país por 14 años, amén de otros grupos que están a la expectativa de “colarse” en el furgón del poder— de un modo u otro desean reactivar su maltrecha economía, exponiéndose incluso al coronavirus, porque “peor es morir de hambre”, sostienen. Algo que no deja de ser cierto porque así se hayan dado bonos económicos, estos no llegaron a cubrir todas las necesidades del pueblo.

Ciertamente, algo tendrán que hacer al respecto los “sabios amautas” de ayer  o el equipo de científicos de hoy, quizás tratando de emular al Uruguay.

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