En pocos meses, la pandemia ha trastocado aspectos fundamentales en la cotidianidad de las actividades sociales, y los procesos involucrados en los comicios electorales no serán la excepción.

Una de las principales amenazas a la salud pública durante las elecciones surge en los recintos de votación, donde los jurados electorales se encargan del sufragio, escrutinio, observación, y otras actividades que garantizan una elección exitosa. Por ello, es imperativo el cumplimiento de las medidas de bioseguridad que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) determinó para este sector.

El riesgo principal radica en la potencial contaminación cruzada durante el manejo de objetos en el proceso de votación. Esto obliga al TSE a garantizar la dotación de materiales de bioseguridad para cada miembro del jurado, los cuales ayudarán a minimizar dicho riesgo. Este kit de implementos comprende un set de barbijos, lentes de protección, frascos de alcohol, rollos de papel higiénico y bolígrafos personales.

Las medidas de bioseguridad adoptadas para las elecciones no deben tomarse a la ligera, dado que comprometen la salud pública. El éxito de los comicios electorales, o el ritual comunitario de votar, constituirá un hito importante que expondrá las fortalezas y debilidades del compromiso social entre ciudadanía y Estado.

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